Easy Rider: juventud y contracultura

Análisis del filme Easy Rider realizado por Carolina P. Wodtke, alumna de la carrera de Cs. de la Comunicación (UBA), en relación a las culturas juveniles. 

Easy Rider (1969) cuenta la historia de dos jóvenes estadounidenses de Los Ángeles que inician un viaje en motocicleta al carnaval de Nueva Orleans. Bill (Dennis Hopper) de una actitud más bien ansiosa y atropellada, Wyatt (Peter Fonda) parece más maduro, observador y pensativo, pero a lo largo de la trama se va descubriendo su desgano y frustración ante lo que buscaban con el viaje.

En el contexto histórico de fines de los años sesenta, de resistencia a los cambios por parte de los más conservadores, y de protesta y conciencia social en  los jóvenes (la Revolución Cubana, el Mayo Francés, el repudio a la Guerra de Vietnam), se muestra a los protagonistas encontrarse con muchos matices de la sociedad.

Vale destacar la banda sonora, música rock, y sus letras que van orientando la trama de un film que en una mirada liviana puede ser denso y falto de argumento. El uso del rock (Folk Rock norteamericano según Paul Yonnet) aporta al estilo contracultural de la película. “El folk rock se desarrolló paralelamente  a la intervención en Vietnam, para cristalizar las oposiciones violentas a esa guerra y para servir como vía de evasión.” (Yonnet 1988:130)

Profundizando en la idea de una película contracultural, tomo a Tim O’ Sullivan y su definición  del concepto de Contracultura:

“Rótulo colectivo, aplicado a las subculturas juveniles revolucionarias o de alternativa, politizadas, sobre todo de clase media, de la década de 1960 y comienzo de 1970. En los Estados Unidos el término fue adoptado (…) para integrar las ideologías, las prácticas, y los objetivos de los movimientos tales como los hippies y los estudiantes radicales en una vasta expresión unificada de protesta y resistencia política juvenil contra el antiguo orden establecido en ambas márgenes del Atlántico. (…).” (O’ Sullivan 1997:84)

Es de importancia destacar el personaje de George Hanson (Jack Nicholson), un abogado alcohólico que los saca de la cárcel y se une a ellos en viaje. Tras el encuentro con unos pueblerinos que los consideran “maricas yanquis” e “inhumanos”, George le dice a Bill que los estadounidenses se volvieron unos cobardes, y no es miedo a ellos tres lo que tienen, sino que les asusta lo que representan para ellos mismos. “Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado” agrega George dando un cierre abrupto a la conversación que deja pensando hasta al espectador más distraído.

Susana Reguillo en Entre la insumisión y la obediencia. Biopolítica de las culturas juveniles (2000) hace referencia a esta “Moral pública”, en la que el discurso de la derecha conservadora, vuelve gubernamental su moral, sus parámetros y valores privados.

“Lo que interesa enfatizar aquí no es solo la persistencia sino el fortalecimiento de un discurso que asume que los cuerpos “normales” son aquellos que expresan heterosexualidad controlada e hiperconsciente que está siempre amenazada por el alcohol, la droga, las prostitutas, los homosexuales, las lesbianas, los proabortistas y toda una gama de “identidades desviadas” que atentan contra un modelo de control.” (Reguillo 2000:54)

El uso del rock, los pelos largos, las motocicletas, son símbolos de estas “identidades desviadas” a las que hace referencia Rossana Reguillo, y es por estas características que no les alquilan una pieza, los arrestan, los incitan a retirarse de un bar y finalmente los matan.

Es de cuestionar el lugar que ocupan las mujeres en la película. Siempre aparecen como objeto de deseo, o buscando seducir a los protagonistas. Desde las mujeres de la comunidad hippie, las prostitutas (ya degradadas como género, se suma la noción de su cuerpo como mercancía), hasta las adolescentes del bar que su interés es seducir a los protagonistas. Nunca están en una situación de viajeras, en la misma búsqueda de identidad en que se encuentran los hombres, de inconformismo con la sociedad en la que viven.

En un contexto televisivo, Carlos Mangone se refiere a la aparición de la mujer en la pantalla como una intervención escatológica y degradante, lo explica claramente:

“Los roles sociales le adjudican al hombre el poder, el dinero, la iniciativa y la decisión, y a la mujer el ser objeto de deseo, la atracción y seducción (además de su especificidad doméstica) (…)”. (Mangone 1997:25)

La película, de bajo presupuesto, fue considerada en su época como una marca que cambió para siempre la forma en que Estados Unidos se ve a sí misma, y la manera en que el cine redefine  la cultura.[1]

Sin embargo, esta película no deja de ser parte del “sistema”, parte dela Industria Cultural.Y es por eso que, a pesar de ser una película  de producción independiente, de bajo coste, que muestra el desencanto y la insatisfacción de los jóvenes con sus condiciones históricas y sociales, llegó a ser una de las películas más taquilleras de la época.

Se pueden reconocer características propias de la industria cultural[2] como el protagonista baby face y la idea de una road movie (película basada en un viaje).

El estereotipo de joven que muestra el film es de clase media urbana, con tiempo libre como para viajar (en el comienzo de la película se entiende que la plata la consiguen vendiendo droga), sin familia, donde no hay indicios de estudio ni de empleo –o desempleo. Son jóvenes con vitalidad, capacidad de iniciativa, innovación, audacia, riesgo Se trata de jóv

enes que gozan de una moratoria social para sus responsabilidades, lo cual se hace explícito cuando Wyatt tira el reloj al comenzar el viaje. Moratoria que le permite descubrir su identidad.

A pesar de conocerse el contexto sociohistórico de Easy Rider, y suponer las actitudes de los personajes en relación a ese contexto, en la película nunca hace referencia a los conflictos sociales, a la guerra de Vietnam, tan presente seguramente en ellos como jóvenes norteamericanos.

No pasa desapercibido que Peter Fonda use una motocicleta con la bandera de Estados Unidos, y su campera también la lleva. Se entiende que es porque van al carnaval, y él está disfrazado de  “Capitán América”, pero también está acentuando una idea nacionalista.


[1] “In1969 a low –budget motorcycle movie changed forever the way America looks at itself and the way films redefine culture” (Frase que es parte de los comentarios de la película en DVD).

[2] Los usos propios de la industria cultural tratados se basan en los usos mencionados por Carlos Mangone en Vidas imaginarias. Los jóvenes en la tele.

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2 Responses to “Easy Rider: juventud y contracultura”

  1. Acabo de ver la pelicula,un guapísimo Piter Fonda y un machísimo Jack Nicholson…me encantó la peli, aun con sus ruidos de motos y la gente de lea epoca, gringos muy hippies, se supone que os latinos son mexicanos, agricultores y burros de la coca de esos tiempos…se nota el bajo presupuesto, pero los tremendos actores hacen de esta peli algo muy rico y capta atención….la banda sonora de lo mejor 🙂

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