Riachuelo, la deuda pendiente

Trabajo práctico final realizada por las estudiantes M. Clara Chiaravalli, Mariel Díaz, Martina Neumarkt Fernández, Viviana Piccolo Gnius, Belén Puzzi, M. Soledad Rodriguez, M. Alejandra Sánchez, para Taller de Expresión III.

Los gobiernos nacional, bonaerense y porteño desoyen el histórico fallo de la Corte. Prácticamente no han hecho nada para sanear esa cloaca a cielo abierto. Miles de industrias continúan arrojando residuos tóxicos en la cuenca. La cuenca Matanza-Riachuelo es uno de los 30 sitios más contaminados del mundo, según un estudio realizado por el Instituto Blacksmith de Nueva York y el grupo medioambientalista suizo Green Crossen en el año 2007. Desde hace más de 200 años, su saneamiento es una tarea pendiente, a pesar de que decenas de políticos y candidatos lo usaron como pretexto para conseguir votos en numerosas campañas.

La Corte Suprema impartió un fallo histórico el 8 de julio de 2008, donde intimó a la ACUMAR, integrado por los estados nacional, provincial y de la ciudad, a restablecer el ambiente del Riachuelo en base a plazos precisos y multas en caso de incumplimiento. El Riachuelo es constantemente contaminado tanto por efluentes de origen cloacal como por los 105 basurales a cielo abierto, además de las 3.500 industrias que vierten más de 2 millones de mts3 de residuos por día. Ninguno de estos desechos recibe tratamiento previo.

Según el ecólogo y especialista en contaminación hídrica David Kuczynski, quien ha realizado un estudio tomando muestras en cuatro puntos del Riachuelo, un río sano tiene más de 8 mg de oxígeno por litro. Pero su investigación demostró que, los niveles de oxígeno en la cuenca fluctúan entre 0,3 y 1 mg. En el Riachuelo se han detectado metales pesados en gran cantidad: mercurio, arsénico, cromo, cianuro, cadmio, plomo, tolueno, agroquímicos, fenoles, que causan severos problemas de salud en la población aledaña: intoxicaciones, irritación de mucosas, daños neurológicos, renales, gastroenterológicos, neumonológicos, dermatológicos, malformaciones, efectos tóxicos y cancerígenos, e incluso la muerte, como asegura Lilia Ventajas, Licenciada en Química.

Las aguas bajan turbias

Tanto el jefe de prensa de Greenpeace, Gonzalo Girolami, como el Presidente de la Asociación Argentina de Abogado Ambientalistas (AAdeAA), Enrique Viale, aseguran que la falta de saneamiento se debe a la ausencia de compromiso por parte de la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires que, a lo largo del tiempo, no han hecho más que culparse unos a otros en lugar de trabajar juntos para encontrar una solución.

Esto se remonta a la época de la colonia. Ya en 1811 la Primera Junta se comprometió a evitar el vuelco de residuos por parte de los mataderos, saladeros y curtiembres asentados en la zona. A lo largo del siglo XIX se decretaron numerosas prohibiciones sobre el arrojo de desperdicios para sanear el Riachuelo que no fueron exitosas. Hubo varios acuerdos entre los estados para la limpieza de la Cuenca, entre Nación y Provincia en 1917 y entre Nación, Provincia y Ciudad en 1987. Pero lo que más se recuerda, entre tantas promesas incumplidas, es el anuncio en 1993 del saneamiento del Riachuelo en 1.000 días por parte de la entonces Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano María Julia Alsogaray. “Ella no sólo no hizo nada, sino que se quedaron con plata, la invirtieron en otras cosas”, recuerda Lilia Ventajas, doctora en química.

Enemigos públicos

Entonces ¿quién es el responsable de la limpieza de la cuenca? La Autoridad de
Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) es el ente interjurisdiccional de derecho público, creado por la Ley nacional 26.168, sancionada el 15 de noviembre de 2006. Acorde al artículo 5° de la citada ley, la ACUMAR tiene el deber de “Planificar el ordenamiento ambiental del territorio afectado a la cuenca” y “Llevar a cabo cualquier tipo de acto jurídico o procedimiento administrativo necesario o conveniente para ejecutar el Plan Integral de Control de la Contaminación y recomposición Ambiental.” Este mismo año la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) elaboró y presentó el Plan Integral de Saneamiento para la Cuenca Matanza–Riachuelo (PSICMR). Dicho plan recibió numerosas críticas por parte de la mayoría de los involucrados en la causa, por lo que se convocó a un Cuerpo Especializado Interdisciplinario de Peritos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para que analizara la viabilidad del mismo. Señalaron en su conclusión que dicho plan cuenta con serias deficiencias, entre las que se pueden mencionar: la inconsistencia de los cronogramas de ejecución presentados; la falta de un eje de trabajo en torno a la salud; y la ausencia de un planteo de escenarios futuros.

Tal como afirma Gonzalo Girolami “la propuesta que se hizo todavía está en proceso de discusión, no está claro cuáles son las metas que se van a establecer y cuáles son los objetivos que esas metas van a definir. Con esto quiero decir, que todavía no está claro qué tipo de uso va a tener, por ejemplo, el agua una vez que se termine este proceso. La ACUMAR está proponiendo un uso de tipo recreativo paisajístico, es decir, que el Riachuelo esté lindo para verlo pero que no se pueda utilizar en actividades náuticas, que no se pueda nadar ni nada por el estilo. Nosotros tenemos un objetivo mayor, que es poder ser utilizado recreativamente…”. Finalmente, hace dos años la Corte Suprema emitió un fallo histórico donde se ordenaba la recomposición de la Cuenca. Este proceso fue iniciado en el 2004 por un grupo de vecinos, encabezado por Beatriz Mendoza, quienes interpusieron una demanda contra el Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 44 empresas por daños y perjuicios sufridos a raíz de la contaminación del río Matanza-Riachuelo. Sin embargo, según Greenpeace, todavía no se han tomado medidas para comenzar el saneamiento, únicamente se ha establecido la obligatoriedad de empadronarse a las industrias que están sobre la cuenca. Al 30 de septiembre, último día para el empadronamiento, se registraron más de 20 mil establecimientos.

Debido al incumplimiento de los plazos pautados por la Corte Suprema, el juez federal de Quilmes, Luis Armella, encargado de ejecutar la sentencia, ordenó a Homero Bibiloni, secretario de Ambiente de la Nación y titular de ACUMAR, a pagar la multa de $4.000 diarios hasta que se ponga en marcha lo requerido por la justicia: la implementación de un sistema internacional de medición, un mecanismo de información pública, las pautas fijadas sobre contaminación de origen industrial y el saneamiento de basurales.

A veces mi pueblo azul es gris

Mientras este problema continúe sin solución, están en riesgo las vidas de las
más de 5 millones de personas que viven en la zona de la cuenca Matanza-Riachuelo, representando al 13,5% de la población argentina. Medio millón de habitantes vive en villas de emergencia en la zona inferior del Riachuelo, 55% de las cuales carece de cloacas y 35% no cuenta con servicio de agua potable.
Silvio tiene 32 años, es estudiante de la carrera de Higiene y Salud de la Universidad Flores (UFLO) y desde los 12 trabaja como botero, al igual que su padre y su abuelo, cruzando a los pasajeros que van desde la Boca hasta la Isla Maciel. “El agua está sucia, pero es agua más como de pluvial, de la calle digamos. Esto es la alcantarilla de todo Buenos Aires, el problema acá no es limpiarlo sino dejar de ensuciarlo”, afirma Silvio. El Dr. Luis Ferrero, jefe de la Unidad Sanitaria N°9 de la Isla Maciel, asegura que la contaminación no ha disminuido y que la gente continúa afectada. “Los focos de contaminación de industrias no han desaparecido”. Y agrega: “En esta zona el tema ambiental es bastante comprometido y lo descarga directamente en la salud de la gente, tanto los chicos como los adultos, tanto mujeres como hombres”.

Según la Doctora Ventajas, la esperanza de vida de los habitantes de la cuenca Matanza-Riachuelo es de 45 años, cuando el promedio en el país es de 75, y la mortalidad infantil asciende al doble en esa zona, convirtiendo a los niños en los más perjudicados. También son ellos los más afectados por la presencia de metales pesados en el agua. Como alega el Dr. Ferrero: “En chicos de 0 a 3 años el plomo hace desastres porque están en plena formación de su sistema nervioso, y las alteraciones que provoca como están en pleno desarrollo son para toda la vida. Por eso son chiquitos que después van a tener alteraciones para toda la vida, en el aprendizaje, en la memoria, trastorno de conducta y en su intelecto”. Ventajas manifiesta que “el mercurio es sumamente tóxico, en trae la muerte también, trae problemas nerviosos, problemas hepáticos, problemas en el intestino”. En el Riachuelo, el nivel de concentración de estos metales es de 50 veces más de lo permitido.

Las patologías más comunes a causa de la contaminación del agua son problemas
de deshidratación, gastroenterocolitis, además de afecciones de la piel y del sistema respiratorio. Lidia nació y se crió en la Isla Maciel. Tiene 38 años y nueve hijos. Una de sus hijas de 5 años padece varias dolencias a causa de la problemática medioambiental de la zona, principalmente complicaciones bronquiales y ataques de tos, sobre todo en invierno. Como varios vecinos de la zona, manifiesta que, además de las patologías que padece su hija, se suman las complicaciones de los tratamientos, y la imposibilidad de conseguir algunos medicamentos eficientes. Pero el mayor problema, remarca el Dr. Ferrero, es que luego de ser tratados, diagnosticados e incluso curados, los habitantes de la isla vuelven con la misma patología. Esto se debe a que “los focos persisten tanto porque está contaminado su suelo, el aire que respiran, el agua por supuesto porque son napas de donde ellos extraen el agua. No es potable, pero la beben”.

¿Quién dice qué es fácil?

Las principales causas de muertes en Argentina son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los accidentes de tránsito. Ocupan una gran atención en la agenda informativa, pero ¿cuántas muertes ocurren a causa de la contaminación? Actualmente es imposible saberlo, ya que no existen estadísticas ni estudios que brinden estos datos. Mucha agua corrió por el Riachuelo, pero aún hoy, 200 años más tarde, su problemática sigue vigente, constituyendo la peor catástrofe ecológica de la historia argentina. A lo largo del tiempo solo hubo mejoras superficiales, en las zonas de la cuenca con mayor atracción turística. Pero el Riachuelo ya no puede esperar, el cambio debe empezar ya.

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2 comentarios to “Riachuelo, la deuda pendiente”

  1. me indigno,me profundise mas en el tema,antes lo sabia muy por arriba,pero por fabor! pido por todo esos niños y todas esas personas,que agan cumplir sus derechos,nadie se merece vivir en esas condiciones,hay que encontrar una solucion y urgente! espero propuestas para cambiar esto,pero una que aga un cambio completo no solo por arriba

  2. em bueno yo tengo 10 años y me parese terible lo que esta pasando si alguien del cobierno lee esto que aga algo porque ah chicos muy pequeños que se enferman por vivir serca del riachuelo y si no lo limpian por lo menos que consigan casas fuera de ese ambiente solo queria dejar mi opinion Gracias !

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