La muerte no se murió, que se muera… / De cómodos y quietos (I, II y III)

Por Matías R. Manoukian

La muerte no se murió, que se muera…

El diseño de mi calle, de mi casa, de mi cara, estuvieron pensados para cumplir una función. Bah, no, el de mi cara no, pero en un par de años quién te dice… (¿o no viste la peli esa que actúa Arnold Cage, el musculoso?… esa del F.B.I., que habían robots chinos que tenían rostro humano y mataban gente y que…)

La organización de mi trabajo -gerente, supervisor, junior-, de mi familia -padre, hijo, perro, luego la madre-, de mi equipo de fútbol -cuatro, cuatro, dos-; ¡hasta de mi cuadernito! Todo fue creado por personas ya muertas…

La distribución de la pobreza, del poder y del placer. Todo está basado en la teoría de unos cuantos cadáveres.

SOMOS ESCLAVØS DE LAS IDEAS DE GENTE MUERTA
(…y que escalofrío le sube a uno por la espalda de sólo pensarlo).

De cómodos y quietos I

El único movimiento en la pieza es la cabeza del ventilador de lado a lado. La
única sonrisa, la de la nena de la cajita de kodak. Yo acostado -con la panza llena
y el corazón hambriento- pienso en todas las cosas que desfilaron por mi cabeza
en esta última hora, de la más pelotuda a la más seriezota. Trataba de atar los
temas en el orden cronológico en que habían sido reflexionados. Y así dejaba
pasar otro cuarto de hora. Estoy en el capítulo más aburrido de mi novela.

De cómodos y quietos II

El problema es la práctica: poner en juego esas hermosas ideas que discutimos de vez en cuando. Todavía parece faltarnos algo que nos haga caer de la cama.
¿O el problema es la motivación?
¿Te acordás qué era eso que ayer nos hacía correr y saltar por la calle? ¿y dónde
está ahora?
Hoy los pies reclaman algo de acción.
¿Cómo era eso?

De cómodos y quietos III

Que el tiempo pasa rápido es una verdad que heredé, y es probable que esté
esperando hacerme viejo para extrañar las niñez. (“¡pero eso no tiene sentido!”
se piensa), sin embargo lo veo en tantos… Se expande como luz rebotada, se
detecta el germen desde niño, se aprecia el estado evolucionado en la puber-
adolescencia. Y el miedo a lavarse la cara frente al espejo y ver la repetición en
uno -que no se creía así- está latente.

Ahora se camina con la vista a todo color, y con la mente en blanco cruzada por
una pincelada de “…me gustaría volver a tener las cosas tan claras…”, o con un
manchón de “…no quiero esperar a que mis oidos se asorden para entenderlo…”.

Pero se sabe, aunque no se diga, que en algún momento la caminata se pondrá
amarillenta, la vista sepia y la mente blanca aunque también negra.

Pero hoy, ¡Hoy!, ¡HOY! ¿qué me detiene?

Lo que necesito es un atentado eficaz y violento contra la embajada del
aburrimiento.

Anuncios
Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: